Futuro com ou sem agrotóxicos: impactos socioeconômicos globais e as novas tecnologias

María Alejandra Arévalo Moscoso 14 lud, al derecho a una alimentación adecuada y segura, y al desarrollo rural equita- tivo, como se verá a continuación. Respecto al derecho a la salud, a la fecha se presentan resultados no conclu- yentes en torno a la seguridad del uso de fuentes y consumo de alimentos genéti- camente modificados (GM), pese a que desde los años 90´s la OCDE y la OMC han reconocido el principio de “equivalencia sustancial” 3 Resultados de algunos estudios indican que los GM pueden causar algunos efectos tóxicos comunes, como hepáticos, pancreáticos, renales o reproductivos y puede alterar los paráme- tros hematológicos, bioquímicos e inmunológicos (DONA; ARVANITOYAN- NIS, 2009, p. 1), pueden causar resistencia antibiótica (LEIGHTON, 1999, p. 583), o efectos adversos desconocidos (BAWA; ANILAKUMAR, 2013, p. 1042); mientras otros estudios indican efectos positivos de la agrobiotecnología en la salud. Esta tensión sobre los efectos de productos GM sobre la salud humana, dificulta asegurar que el efecto de la biotecnología agrícola es positivo, en lo que respecta a la protección y aseguramiento de este derecho. En materia de seguridad alimentaria, a la fecha, no se presenta información determinante sobre efectos nutricionales negativos resultado del consumo de pro- ductos GM (HILBECK et al. , 2015, p. 10). Estudios recientes sobre el estado del arte en impactos nutricionales de productos GM muestra que productos como soja, arroz, maíz y el trigo serían tan seguros como las especies parentales de estas plantas, sin embargo, se reconoce la necesidad de mayores estudios que analicen el impacto a largo plazo de estos productos (DOMINGO, 2016, p. 17), sobre te- mas como la integración del ADN del consumidor basado en una dieta de GM (NAWAZ et al. , 2019, p. 429). En lo que concierne al impacto de la agrobiotecnología al desarrollo rural equitativo, hasta ahora, innovaciones biotecnológicas se han enfocado en cultivos con proceso agrícolas de gran escala en países desarrollados, dejando a un lado los países en vía de desarrollo, caracterizados por inestabilidades políticas, desigual- dad y pobreza (OZOR; IGBOKWE, 2007, p. 2). Se habla de una privatización de la investigación biotecnológica, altamente dominada por pocas corporaciones, con actividades enfocadas hacia países con alto grado de desarrollo (MECHLEM; RANEY, 2007, p. 145). Además, las grandes corporaciones no están trabajando en los cultivos consumidos por población de escasos recursos, como la yuca, el mijo, la batata, el ñame y las legumbres (aparte de la soja), ni tampoco están trans- firiendo su tecnología a los países en vía de desarrollo porque buscan recuperar los costos de sus inversiones en biotecnología (CHRISPEELS, 2000, p. 3). Todo ello puede alejarse del alcance de una agricultura sostenible, que mejore la gobernanza del comercio agrícola mundial, y aumente la productividad conservando la base de recursos naturales. 3 Este principio sugiere que los alimentos genéticamente modificados pueden ser considerados tan seguros como los alimentos tradicionales cuando los componentes toxicológicos y nutricionales clave de los alimentos modificados genéticamente son comparables a los alimentos convencionales (dentro de la variabilidad natural), y cuando la modificación genética en sí misma se considera se- gura (ORGANIZACIÓN PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO Y LA COOPERACIÓN (OCDE), 1993, p. 14).

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